
UN COMIENZO. En los últimos años, el conflicto político y social en Chile ha sido el detonante de la aparición de varios colectivos teatrales y compañías independientes, que han comenzado a articular un teatro que renuncia a esa enquistada oficialidad hegemónica abriéndose a la comunidad, por ejemplo, un teatro de reunión con juntas de vecinos, de conversaciones con organizaciones de inmigrantes.
Todo ello se mezcla y desarrolla en propuestas como las de Teatro Público con su montaje Celebración, que se pregunta por los supuestos 200 años de independencia, las del Colectivo Ausente, con su obra Ausente en la que se muestran, a través del cuestionamiento de la construcción de la realidad, las fracturas de un sistema educativo que fracasa para los más desposeídos. O las propuestas del Colectivo Pandemia con su Público número 4, una descripción de nuestra insoportable sociedad neoliberal que toma como argumento el encierro de un grupo de estudiantes de un colegio público que quieren evitar una prueba de medición de conocimientos. Esta obra, en concreto, ha recorrido numerosos establecimientos educativos ocupados.
Temáticas de un sistema teatral al que no le caben adjetivos, solamente necesidades de derrumbe, y nuevas construcciones.
LA CONTINUIDAD. Estos grupos teatrales, junto con las asociaciones vecinales y comunitarias chilenas, han rearticulado el tejido social y han generado identidad.
Y es que en Chile existen distintos mecanismos que apuntan a unmismo horizonte de luchas. En los encuentros de artistas por una Asamblea constituyente, el teatro, la acción política y la acción comunitaria se presentan como temas/ herramientas prioritarias.
Otra de estas importantes iniciativas sociales es el encuentro La Escena en Emergencia, generado por estudiantes de teatro de la universidad Arcis, y que convoca trabajos teatrales que instalan como problema el conflicto estudiantil, y que luego se replican por distintas poblaciones, universidades y colegios. Uno de estos trabajos fue realizado por el colectivo Teatro Constituyente, Ypúnklito, Hipólito ya no existe, mostrándonos las necesidades que tenemos en Chile de una Asamblea constituyente acorde a las diferencias regionales y culturales de cada zona de nuestro país.
Estos grupos teatrales son una parte de esta nueva fuerza latente que se articula en los espacios populares usurpados por la desigualdad, el individualismo, la enajenación y todas esas promesas neoliberales que nos ofrecían alegría y libertad.