El medio determina el resultado, y la posibilidad de la reproducción técnica de las imágenes o sonidos es un elemento esencial para posibilitar la mezcla. En el s.XIX aparecerán los medios necesarios para la captación de imágenes y del sonido, que se destinaron a losmás variados usos, iniciándose también una escalada tecnológica que culminó con los medios digitales. Repasamos algunos hitos de la historia del arte que dieron alas a la remezcla analógica.
De la naturaleza al collage
Hasta el surgimiento a comienzos del siglo XX de la reproducción mecánica, la producción de material visual había estado subordinada a la figuración y composición tradicionales bajo la idea de las bellas artes. Los movimientos de vanguardia pusieron en duda los fundamentos de la cultura occidental y esas condiciones impuestas al arte son cuestionadas, así artistas cubistas (Picasso, Bracque y Gris) y dadá como Kurt Schwitters, Hannah Höch o George Grosz integran sistemáticamente en sus obras fragmentos de prensa, fotografías y pintura.
La visión no objetiva
Simultáneo y enlazado al movimiento de vanguardia pictórica que reacciona contra la figuración, aparece la voluntad de crear una nueva forma de ver con fotógrafos como Christian Schad o El Lissitzky, que combinan negativos y superponen fases del movimiento o distintas perspectivas poniendo en duda la objetividad de la visión. Simultáneamente, Man Ray, así como Fernand Leger y Dudley Murphy llevan la idea al cine creando pequeñas películas donde combinan audio, imágenes, vídeos y texto.
Consumo y desilusión
Los años ‘60 suponen el afianzamiento de la sociedad de consumo en el ámbito occidental y con él unos modos de representación en los lenguajes de masas. Estos modos de representación van a ser reformulados por un gran elenco de artistas que van a ilustrar las falsas y ambiguas promesas del consumo como Erró, Martial Raysse o lo decadente de la publicidad en los decollage de Mimmo Rotella. Además es el momento de aparición del videoarte de la mano de Wolf Vostell y Nam June Paik.
Dibujando la subcultura
De la mano de la posmodernidad, la subcultura, muy ligada al ámbito de la música, las revistas y el comic trae figuras como la de Jamie Reid, Winston Smith o John Holstrom. La estética de estos nuevos outsider es reaccionaria (en el sentido de reacción), anónima, reutiliza lenguajes ya usados pero de forma inconsciente, autodeterminatoria y ajena al mercado. Ésta continuará en las décadas venideras adaptándose a las nuevas tendencias y medios, encontrando en los PC y la web 2.0 un nuevo foco de difusión.
Cortapegas, mezclotes y obstáculos
1. Let It Out / Girl Talk
Girl Talk lo da todo: toda la mierda tipo MTV que un post-adolescente yankee pueda llevar en su iPod, condensada cada minuto. Cualquier mezcla de este DJ es un hit de brocha gorda porque dispara sin piedad, todo clímax. (Descárgalo aquí).
2. I Still Haven’t Found What I’m Looking For / Negativland
Estos experimentales hicieron una versión remezclada y paródica de U2 y, pillines, en la portada del disco escribieron mucho más grande el nombre del grupo de Bono que el suyo. Por imperativo judicial todas las copias fueron destruidas.
3. This Is The End, Beautiful Friend / Anki Toner
Otro experimento: ¿qué pasa si cogemos los silencios del final de algunos vinilos, les aplicamos distorsiones y efectos y los publicamos en un LP? ¿Tiene copyright el silencio? Pues sí, la industria también silenció este collage (in)sonoro. (Descárgalo aquí).
4. Moments of Sufficient Lucidity / The Caretaker
Leyland Kirby utiliza discos más antiguos, preindustriales, para recomponer sus melodías en varias capas y texturas desordenadas, imitando el funcionamiento de la memoria de las personas con alzheimer. El resultado es bonito y enigmático.
5. Central Park In The Dark / Charles Ives
Se considera el primer collage sonoro y data de 1906, años antes del magnetófono tan explotado a partir de los dadaístas. Sin embargo, los medleys y popurrís ya se estilaban lo menos desde Mozart y su ópera Don Giovanni.