
Resulta extremadamente complicado valorar cuánto dinero público han gastado los bancos centrales y los Gobiernos de los países más afectados por la crisis en rescates e inyecciones de liquidez al sistema monetario. En estas últimas sobre todo, siempre se anuncian las exorbitantes cantidades de las inyecciones de liquidez y, muy en la línea de la opacidad contable del sector financiero, nunca se explicitan ni los plazos de devolución ni el grado de cumplimiento de éstos. Los rescates, al menos los más costosos, son de más fácil seguimiento.
NORTHERN ROCK (Banco, Gran Bretaña, nacionalizado). Precio: 73.000 millones de euros.
BEAR STEARNS (Banco de inversión, EE UU, comprado por JP Morgan Bank). Precio: la reserva Federal otorgó 30.000 millones de dólares para su compra.
FREDDIE MAC Y FANNIE MAE (Agencias hipotecarias, EE UU, ambas nacionalizadas). Precio: 200.000 millones de dólares, 100.000 cada entidad.
AIG (Aseguradora, EE UU, nacionalizada): 85.000 millones de dólares.
La última palabra en rescates, por ahora, la ha pronunciado la Reserva Federal Estadounidense con su peculiar New Deal de 700.000 millones de dólares (la mitad del PIB de España en 2007) para comprar a los gigantes financieros todos los activos infectados por las titulaciones de hipotecas subprime. Esta última medida choca con un problema considerable nadie sabe cuánto valen esos activos infectados y los complejos modelos matemáticos con los que se crearon son incapaces de ponerles precio.