
El 6 de febrero el presidente de EE UU, Barack Obama, adoptó nuevas sanciones económicas contra Irán. La orden ejecutiva supone el bloqueo de las propiedades del Gobierno de Teherán y las instituciones financieras del país del Golfo en Estados Unidos. El decreto acusa al Banco Central de Irán de ocultar transacciones que violan las sanciones previas, de debilidad en sus sistemas para evitar el blanqueo de dinero y de suponer un riesgo a la actividad financiera internacional.
La orden de la administración Obama se produce tras las recientes presiones recibidas por parte de los candidatos republicanos, Mitt Romney y Newt Gingrich. “Si reelegimos a Obama, Irán tendrá armas nucleares. Si elegís a Mitt Romney no las tendrá”, declaró el primero en noviembre pasado. El mismo Romney acusó este mes a Obama de haber permanecido impasible ante las protestas ciudadanas tras el supuesto fraude electoral que condujo a la reelección de Ahmadineyad en 2009 y que fueron violentamente reprimidas.
Irán, sin alimentos
Las consecuencias de las sanciones a las que se refiere Obama están afectando gravemente a la capacidad de Irán para alimentar a su población, más de 74 millones de personas. Según informa Reuters, operadores de los mercados de alimentos aseguraron el 7 de febrero que los exportadores de aceite de palma de Malasia cesaron las ventas debido a la falta de pagos de Irán.
Este hecho se une a otras informaciones aparecidas recientemente en las que se indica que el ejecutivo iraní no pudo hacer frente a los pagos de arroz de uno de sus principales proveedores de la India y tuvo que reducir a la mitad la entrada de maíz procedentes de Ucrania. El precio del arroz, un alimento esencial en la dieta iraní, ha doblado su precio por la caída del valor del rial, y los efectos de la subida del maíz han repercutido en que se triplique el precio de la carne hasta 30 dólares el kilo.
Las sanciones impuestas por la UE y EE UU están impidiendo también el comercio entre Irán y sus principales exportadores al dificultar la obtención de crédito y los métodos de pago de los compradores a través de intermediarios en los Emiratos Árabes. El Programa de Alimentos de la ONU “está observando de cerca la posible crisis”, según el portavoz de ese organismo Gaelle Stevenier.
Caída en la venta de crudo
El Gobierno iraní sustituyó la política de subsidios hace un año por pagos directos a los sectores más pobres que difícilmente podrá afrontar si caen los ingresos por las exportaciones de crudo. Un informe de la Agencia Internacional de la Energía sobre los mercados de crudo publicado el 10 de febrero apunta la posibilidad de que hasta un millón de los 2,6 millones de barriles por día que exporta Irán podrían ser reemplazados por fuentes alternativas cuando se haga efectivo el embargo de la UE en julio de este año.
Arabia Saudí, el mayor exportador de crudo mundial, indicó que podría incrementar su producción diaria para paliar el descenso de la cuota de mercado iraní, desoyendo las llamadas de Teherán a la Organización de Países Exportadores de Petróleo para que esto no suceda. Por su parte, China, que ha disminuido las importaciones de crudo iraní por una disputa sobre los precios, se ha visto fortalecida con las sanciones. El país asiático es el mayor importador de crudo iraní.
Mientras, se mantiene la intención de un ataque militar a Irán. El secretario de defensa americano León Panetta no contradijo un informe que apuntaba la intención de Israel de atacar Irán en primavera, aunque Obama declaró después no conocer las intenciones de Israel. Este país y EE UU difieren en los plazos de aplicación de las sanciones, pero Jerusalén aboga por actuar antes de que Irán alcance lo que considera la “zona de inmunidad”, es decir, el tiempo que tardaría en proteger sus instalaciones nucleares de ataques por aire.