
Ibarrondo entiende el periodismo como un arma de guerra contra la injusticia y los desmanes de los poderosos. Desde que iniciara su carrera en la Hoja del Lunes y El Diario Montañés hasta su aventura en La Realidad y hoy en día a través de su blog (www.elantidoto.org), no ha cesado de disparar su afilada pluma contra las corruptelas de los gobernantes, especialmente de aquellos que, como si de un cortijo particular se tratase, llevan décadas instalados en las poltronas de esta tierra. DIAGONAL: ¿Por qué Sáiz te ha perseguido hasta conseguir el embargo de tu pensión, a pesar de que ya había conseguido cerrar La Realidad? PATXI IBARRONDO: Había que acabar para siempre con el aguijón crítico de La Realidad y neutralizar cualquier insistencia de continuar esa labor molesta por parte de su director con el digital Otra Realidad. El objetivo es aplastar, como aviso a navegantes de que no se toleran insolencias periodísticas en este feudo. Hay además un plus de venganza cavernaria.
Merced al periodismo llevado a cabo por nuestra publicación, se abortaron algunos macroproyectos urbanísticos y otras maniobras orquestadas en la oscuridad de los despachos. Hasta nuestra salida a los quioscos estaban acostumbrados a una impunidad total, basada en una ley del silencio que ha vuelto a tener vigencia. Uno de los ejemplos más espectaculares de cortocircuito informativo a las intenciones especulativas fue el ‘caso Comillas’, que desbordó la inquina del entonces todopoderoso Sáiz y de su jefe de filas, Gonzalo Piñeiro, hacia mi persona. Otro ejemplo espectacular fue el ‘caso Ogarrio’, Oyambre y así sucesivamente...
D.: ¿Qué ocurrió en el caso Comillas?
P.I.: Desde el advenimiento de la democracia formal, los personajes de la tramoya son los mismos y pactan entre sí, no por programa político sino para seguir administrando. La clave para que no haya distinción entre izquierda y derecha es que todo el arco parlamentario está de acuerdo en mangonear en los caudales de Caja Cantabria. De esta entidad pública han emanado gruesos escándalos financieros, malversaciones y nepotismos que se han taponado apresuradamente y con suma eficacia. El ejemplo del ‘caso Comillas’ es ilustrativo. Presidente de la entidad: Carlos Sáiz, en representación del PP.
Alcalde de Comillas: Pablo García Suárez, el triple tránsfuga y promotor inmobiliario repescado para las listas del PP por el secretario general Sáiz. Asunto: el conjunto monumental de la antigua Universidad Pontificia y su finca de 60.000 metros cuadrados en privilegiado acantilado sobre el mar Cantábrico. Caja Cantabria compró esa propiedad a los jesuitas pagando 1.500 millones de pesetas. Llave de la recalificación urbanística de ese macrosolar, en manos del alcalde y su mayoría absoluta. Reuniones clandestinas entre Sáiz y García Suárez desveladas puntualmente por La Realidad. Escándalo.
Consecuencias: se aborta la operación. Querellas interminables de Sáiz y Suárez contra La Realidad y su director. Sin duda alguna, fue por la insistencia informativa en El País, Cambio16 y La Realidad por lo que tras el fiasco se ha podido retomar el proyecto original de hacer de ese lugar una universidad del idioma castellano.
D.: ¿Por qué tu abogado abandonó el caso en los momentos previos al juicio que dirimía vuestro recurso ante el Supremo?
P.I.: Se podría hablar de mano negra, conjura o cúmulo de casualidades nefastas. Sólo puedo decir que no es normal en la abogacía que un letrado defensor abandone a un cliente sin decir nada y que ello propicie una sentencia condenatoria del Tribunal Supremo por “incomparecencia” de los recurrentes.
D.: ¿Cuántos casos tienes pendientes?
P.I.: Existe otra condena, obra de un juez sustituto, de 15.000 euros pendiente de ejecución, también por el derecho al honor, con protagonista esta vez de Francisco Rodríguez Argüeso, diputado portavoz del Grupo Popular en el parlamento autonómico y presidente de la Obra Social y Cultural de Caja Cantabria.
D.: La Ley de Enjuiciamiento Civil, que permitió el cierre de La Realidad, fue reformada poco tiempo después. ¿Crees que la legislación actual protege suficientemente la libertad de expresión?
P.I.: Mientras subsista la abstracta y neofranquista entelequia del honor, a la que se acogen como autómatas todos los crápulas, la libertad de expresión en este país seguirá amenazada. Algo tan interpretable dependerá siempre del sentido del humor de cualquier juez de primera instancia de provincias. En esa situación, tan sólo los grandes medios pueden afrontar la cuantía de las indemnizaciones. Los pequeños a morir o a ser la voz de su amo.