La Consejería de Educación ha comenzado el mes de septiembtre dispuesta a frenar toda oposición a sus planes educativos. El 1 de septiembre siete directoras de escuelas infantiles, que el pasado curso mostraron su oposición a la nueva legislación madrileña, fueron destituidas de su cargo. Tan sólo dos días después, la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) Giner de los Ríos debía haber abandonado su actual sede.
“Buscan meter miedo para que no se mueva nadie. Es una caza de brujas”, opina María López García, una de las siete directoras que ha sido sustituida y perteneciente a la Junta de Portavoces de Escuelas Infantiles y Casas de Niños de la Red Pública. “Sólo han encontrado a siete directores durante agosto para reemplezarnos, si no habría habido más cambios”, denunciaba la ex directora. Los trabajadores de la escuela infantil madrileña comenzaron a finales de 2007 una campaña contra la política educativa tras el cierre de la escuela Valle de Oro, situación que se agravó con la presentación en marzo de 2008 de la declaración de mínimos, que significa la reducción de espacio, personal y aumento de niños, y el posterior incremento de las tasas.
Lucha por evitar el desalojo
Si las escuelas infantiles llevan un
año en confrontación directa con la
Consejería, mucho más histórica es
la defensa de la educación pública
por parte de la FAPA Giner de los
Ríos y, en particular, su enfrentamiento
con el Gobierno del PP. “Su
excusa ha sido la finalización del
programa ‘Primeros del Cole’, ya
que para esto nos dejaron locales en
los centros, pero nos han quitado
nuestra propia sede que fue cedida
hace años por el Ministerio”, explica
Andrés Hervás, miembro de la Giner
de los Ríos. Ahora, su confianza se
centra en los recursos ante la Asamblea
de Madrid, el Ministerio o el
Defensor del Pueblo y especialmente
la fuerza de las 300 asociaciones
que la conforman. Pero el tiempo corre
en su contra, “la Comunidad ha
dicho al propietario que el día 20 se
abandonará”, precisa Hervás.