La amplia difusión del reggae a nivel internacional ha ido siempre acompañada de una importante divulgación de la cultura jamaicana. Una serie de publicaciones, en su mayoría anglófonas, nos brindan la oportunidad de ahondar en la historia, política, sociedad y religiones de Jamaica, con la música como telón de fondo.
Ya en los años ‘70 comenzó a emerger un tipo de literatura centrado en la trascendencia social de la música jamaicana, tratando de instruir acerca de un fenómeno cultural que sólo se conocía superficialmente. Stephen Davis y Peter Simon abrieron la veda con los precoces Reggae Bloodlines (1977) y Reggae International (1982).
Menos conocida, pero igualmente meritoria, es la aportación de Denis Constant, Aux Sources Du Reggae (1982). Seguirán esta estela libros como Reggae, Rasta, Revolution (1997) de Chris Potash, o Reggae Routes (1998) de Chang y Chen. Algunas obras se han convertido en referencias básicas para el acercamiento a la música jamaicana; tal es el caso de The Rough Guide To Reggae (1997) de Barrow y Dalton, y The Virgin Encyclopedia of Reggae (1998) por Colin Larkin. A ellas hay que sumar trabajos especialmente detallados que alcanzan una gran profundización en la historia del reggae, construida desde el testimonio de sus protagonistas.
En esta línea encontramos, por ejemplo, Bass Culture (2000) de Lloyd Bradley, o Solid Foundation (2003) de David Katz. El corpus literario del reggae no se limita al ámbito exclusivamente jamaicano: la indudable trascendencia de esta música en tierras inglesas ha sido también punto de mira para estudiosos de la materia. El sociólogo Dick Hebdige, autor del afamado Cut’n’Mix (1987), mostró un temprano interés hacia el papel desempeñado por esta música en las subculturas juveniles británicas, desde los mods de los años ‘60 hasta el ska de la 2Tone. Igualmente situados en el contexto británico son Black Culture, White Youth (1988) de Simon Jones, o el monográfico sobre skinhead reggae Boss Sounds (1995) por Marc Griffiths. También es destacable el tándem formado por Young Gifted & Black y Tighten Up! (ambos de 2003), centrados respectivamente en el sello Trojan y el reggae británico, por Michael De Koningh, Laurence Cane- Honeysett y Marc Griffiths.
Huelga decir que existen libros de tema más específico que sería imposible enumerar aquí, tales como las numerosas biografías de Bob Marley, o los trabajos dedicados al mento y a las músicas populares jamaicanas anteriores al reggae (de investigadores como Robert Witmer o Daniel T. Neely), por mencionar ejemplos de naturaleza variada. El filón de la música jamaicana es prácticamente inagotable. Esta pequeña muestra da una idea de la riqueza de información que existe en torno a la cultura del reggae. Sin embargo, no podemos olvidar que su difusión ha estado constantemente eclipsada por el mainstream de la industria musical. En este sentido, destacan los inestimables esfuerzos de divulgación por parte de aficionados y promotores.
Los fanzines y las páginas de internet han sido y son las principales plataformas de transmisión, aún vigentes. Por otro lado, las ediciones en castellano de libros de temática jamaicana se reducen, de momento, a unas pocas excepciones, como Trench Town Reggae (2004) de Hélène Lee, o No Woman No Cry (2004) de Rita Marley y Hettie Jones. Y aún se echan de menos estudios sobre música jamaicana en contextos distintos a los de las islas caribeñas y británicas.
En definitiva, hay mucho camino recorrido y también mucho por recorrer, pero mientras la afición siga viva, confiamos en que esta cultura continúe difundiéndose a ritmo de reggae: pausado pero incesante.