
En los últimos años hemos visto cómo el colectivo de estudiantes se organizaba y luchaba contra el proceso de Bolonia y la mercantilización de la educación que éste supone. Según la lógica del Acuerdo General de Comercio de Servicios, que no concibe que haya servicios con los que no se comercia, las universidades tienen que ser rentables para el sector privado.
Frente a la universidad-empresa los estudiantes reclaman una universidad pública, gratuita e independiente. Reclaman condiciones laborales dignas para la investigación y la socialización de sus resultados, con la idea de que el conocimiento ha de ser libre y compartido.
Frente a la idea de educación como negocio, gritan que no quieren ser rentables porque entienden la Universidad como un espacio para el saber, incluso el saber inútil desde el punto de vista económico. Bolonia entiende la Universidad como una fábrica de precarias y precarios abocados a un mercado laboral cada vez más desregulado. Frente a esto los estudiantes reivindican sus derechos como futuros trabajadores, y para eso hay que cuestionar el modelo económico vigente.
Y eso es lo que han hecho las asambleas y colectivos de estudiantes: luchar contra esta Europa que destruye los servicios públicos. Se han autoorganizado y coordinado a nivel local y estatal. Se han encerrado durante meses en diferentes facultades del Estado, han estudiado las leyes y papeles oficiales, han generado debate, han organizado referéndums que las autoridades se negaron a realizar, incluso lograron romper el cerco mediático y que Bolonia apareciera en todos los medios. Es verdad que el proceso de Bolonia sigue avanzando, pero también es cierto que en otros países de Europa las movilizaciones más fuertes llegaron con el proceso ya implantado. Los estudiantes lo saben y están atentos. Si algo ha quedado claro en los últimos años es que la lucha es el único camino frente a los intentos neoliberales de privatizar todos los espacios de nuestras vidas.
Links relacionados
Artículos relacionados:
Trabajo y precariedad
Decrecimiento
Servicios Públicos
Redes de Economía Social
Mujeres y precariedad
Más en esta edición:
Un año más, el Foro Social Mundial en Madrid
Del ilusionismo al desplome
“Somos las que más pagamos la crisis”
Propuestas del Manifiesto de la Asamblea de Movimientos del FSM
Conectando luchas, creando resistencia
El mundo, una década después de Seattle. Por Esther Vivas
Beneficios privatizados, pérdidas socializadas. Por Carlos Pereda (Colectivo IOÉ)
“El poder, la riqueza han perdido legitimidad”. Entrevista a Ramón Fernández Durán