
DIAGONAL: ¿Cuál es el origen de esta candidatura?
ALFONSO SASTRE: Para mí, es un origen lejano -desconozco el anecdotario de esta candidatura concreta- que se remonta al tiempo en que esta Europa que ahora existe empezó a tramarse en el mundo de los grandes intereses de las "potencias" europeas, o sea, en el mundo de los grandes intereses económicos fluyentes y dominantes en el capitalismo instalado en esta "región" (Europa); al momento histórico, digo, en el que muchas gentes ("¿la izquierda radical?") denunciamos que lo que se tramaba era una organización de Mercaderes y que lo que tendría que alumbrarse era una "Europa de los Pueblos". Así lo dijimos entonces de un modo o de otro y los hechos resultantes del proceso han confirmado desdichadamente los peores pronósticos, lo que ha sido y es evidente cuando se ha tratado y se trata de situaciones como el prolongado martirio del pueblo palestino o el cerco de muerte impuesto a Cuba por el Imperialismo y, en general, de las complicidades de "Europa" con los desmanes neo-imperialistas y prácticas abominables como las de la tortura en el mundo. De esta Europa no hay nada que esperar en este territorio de un humanismo renovado. Por lo menos alguna voz tendría que alzarse y ser oída en Europa contra este mundo efectivamente abominable.
En cuanto al término "internacionalismo", lo suscribo especialmente como réplica al "cosmopolitismo" abstracto propio de la sedicente "universalidad" del pensamiento de la Derecha (globalización), que no es sino una máscara del dominio del mundo por parte de las grandes corporaciones y/o de las grandes potencias mundiales. Las pequeñas naciones, con o sin Estado y las pequeñas culturas, y, en definitiva, los pequeños pueblos tienen mucho que decir contra la entropía avasalladora que se expresa en fenómenos como la "cocacolización" (digámoslo así) de este planeta; y recordemos que la entropía (término que tomamos prestado de la termodinámica) con su arrastre de "homogeneidad" es la antesala de la muerte. Nos situamos, pues, en una tentativa de "hablar en Europa", por muy precaria que sea nuestra presencia, en defensa de la Humanidad.
Este término, el internacionalismo, es, en fin, una réplica muy convincente contra todo humanismo abstracto. Lenin estuvo muy bien cuando le recordó a una Rosa Luxemburgo deslumbrada por las luchas del" Proletariado" mundial y sus virtualidades, que ella era polaca y que ese dato no era desdeñable sino que debería partir de ahí a la hora de pugnar por una revolución "mundial", no liquidadora de las naciones sino precisamente "internacionalista".
D.: ¿Esta lista podría servir de vía de escape o de expresión de gente que no pudo votar en las últimas elecciones vascas?
A.S.: Yo borro lo de "escape" y suscribo lo de "expresión". De ser así, que gentes pacíficas, ilegítimamente marginadas en la vida política de Euskal Herria, pudieran expresarse a través de nuestra candidatura, ello sólo haría que este trabajo nuestro hubiera merecido la pena. Téngase en cuenta que la existencia legal de una izquierda patriótica en el País Vasco es una conditio sine qua non de la paz en este país, que yo deseo en el alma y por la que lucho fervientemente en mis artículos. Tal paz ha de pasar indefectiblemente por una negociación política, y yo ya me he ofrecido más de una vez como señora de la limpieza de la sala en la que se hayan de celebrar las conversaciones. (Quisiera imaginar que ahora Patxi López fuera capaz de dar este paso a pesar de todo lo que está diciendo; pero lo veo muy amarrado por el PP y por los más reaccionarios de sus compañeros).
D.: En caso de obtener representación en el Parlamento Europeo, ¿para qué se utilizaría?
A.S.: Mi estado de salud me impediría asumir esa importante tarea. En este sentido, mi presencia en nuestra candidatura es paradójicamente destacada e irrelevante; más bien simbólica aunque no por ello menos entusiasta.
D.: En estas elecciones se presentan también Izquierda Anticapitalista y PCPE... ¿por qué no una candidatura conjunta?
A.S.: Eso me pregunto yo: ¿Por qué no una candidatura conjunta? La izquierda siempre ha padecido la enfermedad de la fragmentación.
D.: La crisis económica y la situación en el País Vasco marcan las elecciones europeas en el Estado español. ¿Qué análisis tiene Iniciativa Internacionalista en estos dos asuntos? ¿Qué salidas propone?
A.S.: Esta es una cuestión muy técnica y que desborda las capacidades propias de este escritor de ficciones que, en definitiva, soy yo.
Ver también:
’Locos por incordiar’ en la Eurocámara
Entrevista a Esther Vivas, candidata de Izquierda Anticapitalista