Si alguien grita a su lado, ¡al ladrón, al ladrón!, desconfíe: acaban de robarle la cartera. De igual forma, cuando se alzan las voces de los amos de la comunicación anunciando la muerte del periodismo, en realidad lo que se intenta es ocultar un crimen: el que ellos mismos cometieron contra la información. Los mandamases de la manipulación y del engaño, quienes cercenaron las mejores cabezas pensantes del periodismo satisfaciendo las peticiones del poder económico y político en cada momento, esos advenedizos que a golpe de talonario irrumpieron en las redacciones convirtiendo la información en moneda de cambio, los que suplantaron y pervirtieron todas las palabras, llamando investigación a la bazofia, derribando a presidentes de Gobierno y colocando al frente de los medios a dóciles y mediocres personajes cuyos méritos consistieron en cortar cabezas y reducir cerebros, en vaciar de contenido los medios y convertirlos en un bazar, utilizando el papel como simple envoltorio de sus cuberterías, edredones y vajillas, esos cerebros de la empresa periodística que han enviado al paro y a la desesperación a cientos de periodistas son quienes hoy dan la voz de alarma anunciando la muerte del periodismo. Nos han robado la cartera y además nos toman por tontos. Lo que agoniza son sus pingües negocios, su forma de entender la información.
Más demanda de información
No, no teman, el periodismo goza de buena salud, y se expresa a través de ventanas diferentes en las que afortunadamente no llega el poder económico ni el poder político, y lo hace con gran salud y fortaleza. Y sobre todo en libertad.
No es cierto que la gente se aleje de la información, todo lo contrario, existe cada vez un deseo mayor de conocimiento que va mas allá de los estrechos parámetros que nos marcan los agonizantes medios. Es posible que la muerte de una forma determinada de entender la información esté cerca, y que los modelos de negocio tengan que buscar otros caminos. Nos llegan voces desde la subcomisión de Comunicaciones, Tecnología e Internet del Senado estadounidense, voces y palabras que podemos leer en Cuadernos de Periodistas, el órgano de reflexión de la Asociación de la Prensa de Madrid, que defiende el periodismo de calidad frente al periodismo basura. Una de estas voces es la del prestigioso David Simon, quien dijo en la subcomisión del Senado norteamericano que “el mejor periodismo puede y debe morder la mano que le intenta alimentar, y debe morder la mano de cada Gobierno con fuerza”.
Es posible que las redacciones continúen secuestradas, adormecidas o incluso complacidas con su propia autocensura. Es posible que, como dice Simon, nos encontremos ante una “generación perdida” de periodistas, pero mientras exista uno solo que se pregunte el porqué de las cosas y que intente darle respuesta comunicándose con la sociedad, mientras exista esa única persona, y les puedo asegurar que hay cientos de refugiados en la Red, el periodismo seguirá vivo. Miles de cadáveres pueblan hoy las redacciones, jóvenes que en precario han de recorrer el espacio que separa su mesa de la de su editor, preguntándose cada día si lo que han escrito será de su agrado o si por el contrario mañana estarán en la calle implorando un trabajo. En unos medios que impiden ser investigados y sobre los que se ha instalado un telón de acero que impide conocer sus ocultos intereses.