
Los agrocombustibles saltaron al debate público cuando la Unión Europea (UE), junto con el resto de países del Norte, empezaron a marcar objetivos obligatorios para su introducción. Los altos precios del petróleo y la demanda social y científica de medidas contra el cambio climático propiciaron que los gobiernos se volvieran hacia estos sustitutivos vegetales de los combustibles fósiles por un motivo fundamental: esto permite aparentar que se lucha contra el cambio climático sin realmente cambiar el modelo. Gracias a la excusa de los agrocombustibles se han rebajado exigencias de eficiencia y reducción de la demanda energética o evitado cambios reales del modelo de movilidad.
A pesar del duro debate producido en 2008, por sus impactos ambientales, su dudosa contribución en la reducción de emisiones y por agravar la crisis alimentaria, la UE aprobó un objetivo obligatorio para alcanzar un 10% de agrocombustibles en el transporte en 2020. Y la forma de sortear las críticas fue establecer unos criterios de ‘sostenibilidad’. Estos criterios fueron ya duramente reprobados porque no pueden prevenir los impactos a escala global. No hay forma de controlar el impacto que tiene en el precio de los alimentos el usar los cultivos para agrocombustibles. Un cultivo de aceite de palma para agrocombustibles, aunque sea certificado como sostenible, desplazaría una parcela antes dedicada a la alimentación, por lo que ésta acabaría ocupando la selva.
¿Todo vale?
Un ejemplo de lo que se pretende legitimar a través de los criterios de ‘sostenibilidad’ se pudo comprobar recientemente a través de un documento filtrado desde la Comisión Europea. En él, este organismo permite denominar como “bosque” a las plantaciones de aceite de palma, cuando la expansión de este cultivo es la principal causa de la deforestación del bosque tropical.
Del borrador de la Comisión se deduce que talar bosques y plantar palma sería considerado como ‘sostenible’. Otros impactos más que documentados de la extensión del aceite de palma van desde la multiplicación de los conflictos por la tierra hasta la destrucción de los últimos hábitats de especies como el orangután. Destaca también la modificación del clima. Naciones Unidas achaca al crecimiento de la superficie de plantaciones de aceite la constante pérdida de lluvia en Malasia e Indonesia.
Actualmente sabemos que la expansión de la agricultura para cultivar agrocombustibles aumenta las emisiones. Por ejemplo, la conversión de bosques tropicales en plantaciones de aceite de palma hará necesarios 86 años de uso de agrocombustibles procedente de la palma para compensar las emisiones producidas por la deforestación.
El panorama es complicado pero no está todo perdido. Al aprobarse el objetivo del 10% se introdujeron algunas salvaguardas, como la posibilidad de llegar a este objetivo a través de otras medidas (coches eléctricos) o la obligatoriedad de que los agrocombustibles introducidos y producidos en Europa supusieran una reducción mínima del 35% de emisiones respecto a los combustibles fósiles.
En la definición de estos aspectos se centra ahora la batalla. Se hace especial hincapié en que se valoren, en su conjunto, los efectos de todo el ciclo de producción de agrocombustibles a la hora de calcular sus emisiones, incluyendo aspectos como los cambios indirectos de uso de la tierra (deforestación). Si esto se tiene en cuenta, se conseguirá evitar que al menos los agrocombustibles más dañinos, como el de la palma, tengan posibilidades en la UE.
En 2014 se revisará el objetivo del 10%, y para entonces tenemos que tratar de frenar la introducción de agrocombustibles. Hay muchos signos de agotamiento de la burbuja generada en torno a estos combustibles, alimentada por la especulación y el apoyo financiero público. En el Reino Unido se están limitando los subsidios y las exenciones fiscales, y se recortan las cuotas de agrocombustibles, por lo que las empresas están abandonando estos carburantes.
Romper la burbuja de los agrocombustibles y eliminar los objetivos obligatorios es un paso necesario para afrontar el verdadero debate al que nos enfrenta la crisis climática: transformar el sistema de movilidad, avanzar hacia un modelo de soberanía energética justo, que no caiga, de nuevo, en la explotación de los recursos del Sur para mantener el nivel de vida en el Norte.
Los agrocombustibles son sustancias líquidas o gaseosas de origen biológico utilizadas como combustible. Pueden ser sólidos como la biomasa, gaseosos (biogás) o líquidos. Estos últimos son más comunes y en función de la materia orgánica que se utilice para obtenerlos existen dos tipos: el (bio)diésel y el (bio)etanol. El primero se obtiene de cualquier grasa animal o de aceites vegetales como la soja, la jatrofa, la colza y aceite de palma. El (bio)etanol, en cambio, es alcohol que se obtiene del maíz, el sorgo, la caña de azúcar o la remolacha.
Para el Presidente de Uganda, Yoweri Museveni, talar los bosques para dar lugar a plantaciones de palma no planteaba peligros al medio ambiente porque “la plantación de palma es un bosque en sí misma”. Meses después de esta afirmación, una de más célebres referentes al cultivo de agrocombustibles, el mayor fabricante de aceites vegetales BIDGO Oil Refineries Ltd, mostraba sus planes: En 2001 el Gobierno ugandés, según informó la prensa local, entregaba 5.000 hectáreas de bosques vírgenes a dicha empresa productora de aceite de palma, originaria del sur de Asia.
El Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM) denuncia que el agrocombustible de Colombia viene “manchado de sangre”. En los últimos 15 años se han producido cuatro millones de desplazamientos, y los paramilitares han usurpado unos siete millones de hectáreas. El WRM y varios organismos de DD HH han denunciado la connivencia entre paramilitares y empresarios aceiteros, que instalan sus cultivos en las tierras apropiadas, como sucedió en las cuencas del Curvaradó y Jiguamiandó donde el desplazamiento de los campesinos fue acompañado de la deforestación de 10.000 hectáreas para cultivar palma.
ENTORNO | LOS FONDOS DE LA UE, CLAVES EN LA DEFORESTACIÓN Los efectos del monocultivo de aceite de palma La deficiencia energética de la UE, que impulsa el uso de agrocombustibles, está generando el desplazamiento de indígenas de sus tierras y el deterioro de los recursos naturales en los países del Sur. Sara Plaza / Madrid
UNILEVER ES LA PRIMERA COMPRADORA MUNDIAL DE ACEITE DE PALMA La pulpa de bollos y autobuses I. Sánchez Aroca