
Han sido 16 años de música, compromiso, coherencia y actitud que terminan como algo natural y que ellos explican sencillamente: “No ha sido algo repentino, sino premeditado con el paso del tiempo. Hace ya un par de años que le damos vueltas al asunto. Teníamos varias salidas, pero lo más honrado era finalizar el proyecto para que no oliera a quemado”. El final es un buen momento para evaluar si ha merecido la pena y saber con qué quedarse. Ellos se quedan con “las experiencias, anécdotas, amigos y con el saber. Es mucho lo que hemos aprendido a todos los niveles”, nos comentan.
Orgullosos del legado que dejan, su separación coincide con un momento en el que hay gran cantidad de bandas desaparecidas que deciden reunirse. De momento es pronto para plantearse una vuelta, demasiado pronto, “mejor nos despedimos del todo y luego ya veremos.
Ahora toca desconectar pero nunca digas nunca jamás. ¡Últimamente sólo vamos a conciertos de reunión!”. Sus próximos planes no pasan por un distanciamiento de la música: “Hace pocos meses hemos entrado en un nuevo local de ensayo y David (el cantante) tiene algún proyecto en mente. El tiempo es el único que nos puede decir hacia dónde vamos y si lo hacemos juntos o por separado”, explican.
‘Una cançoneta i mo n’anem’
Su último trabajo es, sorprendentemente,
un 10” en vinilo,
que en estos tiempos se podría
calificar de último capricho,
“además era una asignatura
pendiente ya que en nuestros
inicios estuvimos a punto de hacerlo
y no fue posible porque
prácticamente se dejó de fabricar.
Es también una reivindicación”.
En él, además de seguir con su hardcore característico, eligen dos temas un tanto sorprendentes para versionar. Si en su día decidieron adaptar a The Clash, The Jam, Dag Nasty o Stiff Little Fingers, ahora no han querido viajar muy lejos y han elegido a compañeros de viaje como Código Neurótico o Innocents como manera de reivindicarlos. “No conocemos a todos los grupos que hemos versionado pero siempre nos ha gustado coger lo mejor de ellos y al mismo tiempo apartarnos de la típica versión. Eso siempre nos ha dado mucha vitalidad”.
Háztelo tú mismo
Paradojas de la vida, empezaron
editando su maqueta con un sello y, tras pasar por varias experiencias
discográficas, ahora
su último trabajo es autoeditado.
Así ven los cambios que ha
sufrido el mundo musical en estos
años: “ahora cualquiera puede
grabarse un disco y difundirlo.
Antes tenías que tener abiertos otros canales. Ràbia Positiva empezaron con contrato discográfico y eso ahora suena a chiste... Con eso lo decimos todo. En nuestro caso, hay una especie de involución constante. Antes nos editaban y ahora nos editamos. Aunque también pasa al contrario, que ahora los viejos grupos se juntan y nosotros lo dejamos”.
Todo lo que soy me lo ha dado el punk, uno de los temas, tiene un mensaje muy claro, “ésta es una canción muy personal de David y está planteada como una biografía. Seguramente tiene mucho que ver algún que otro disco como el Salve de La Polla Records o el Maniacrítica de Maniática... La verdad es que no sabemos qué nos ha quitado el punk, quizá el hecho de poder experimentar con otras músicas, porque a la hora de componer nos damos cuenta de que sólo sabemos hacer una cosa”.
Pese a “plegar”, por un tiempo o para siempre, tienen claro que el punk sigue estando ahí por mucho tiempo: “Claro que hay punk. Cambian las formas, pero no las desigualdades ni los motivos por los que hay que contestar y molestar.
Ràbia Positiva:
el hardcore
de base
Bajo la acertada etiqueta de ‘hardcore
de base’ decidieron calificar a
su música hace tiempo, y es que
no se entiende a Ràbia Positiva si
no es ligados a los movimientos
sociales, y son (somos) muchos los
colectivos que le están agradecidos.
“Nosotros hemos convivido y crecido en paralelo a los movimientos sociales y el agradecimiento es mutuo. Hemos estado presentes en gran parte gracias a todo lo que se mueve alrededor de los movimientos sociales y de contrapoder.
Nuestro concierto de despedida lo organiza la Assemblea del Barri de Sants y los beneficios serán para ellos”. Dejan así claro su grado de compromiso con su barrio, que siempre han tenido muy presente: “Hay cosas que cambian, como es lógico, pero en Sants siempre ha habido unidad en las luchas y eso se nota. A veces puede dar la sensación de inactividad porque las dinámicas son distintas pero a la hora de la verdad la respuesta suele ser buena. Nosotros hemos sido como una especie de colectivo más”.
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