A lo largo de este año se han firmado convenios entre las diferentes academias militares (Marín, San Jorge y Zaragoza) y las universidades de Vigo, Politécnica de Cartagena y Zaragoza para la creación de los llamados Centros de Formación de la Defensa. Estos centros, de acuerdo con la Ley de Carrera militar , ofrecerán estudios militares que tendrán rango de carreras universitarias. A partir del curso 2010-2011, junto al Plan Bolonia, comenzarán a formarse aspirantes a oficial del ejército que, tras finalizar sus estudios, obtendrán títulos de Ingeniería en Organización Industrial en Marín y Zaragoza e Industrial Mecánica en Vigo. Tras la obtención del título, los alumnos podrán realizar posgrados, másteres y doctorados, todos ellos equivalentes a los realizados en cualquier universidad.
Más que gratis
Al equiparar la formación militar
con la universitaria, las academias
van a convertirse en centros de
élite, al contar con muchos más
medios, y además, gratuitos.
Obtener un título universitario en
una academia militar no sólo será
gratis, sino que además estará remunerado,
ya que los aspirantes a
oficial reciben un sueldo mientras
cursan la carrera militar. Esto va a
hacer que los centros militares
sean muy atractivos para jóvenes
con pocos recursos que quieran
conseguir un título universitario.
Por este motivo, Defensa ya se está
planteando imponer un servicio
mínimo al finalizar los estudios
para obligar a los alumnos a
permanecer en el Ejército como
ocurre en algunas academias (en
San Javier se impone un servicio
de diez años para compensar la
posibilidad de convertirse en piloto
comercial tras cursar los estudios
militares de aviación).
A pesar de quedar adscritos a
las diferentes universidades, los
centros de defensa mantendrán
en todo momento su carácter militar.
Así las academias se encargarán
de “encuadrar a los alumnos y
gestionar su régimen de vida”.
Esto ha provocado dificultades ya
que las academias militares no
cumplen con algunos de los mínimos
de la normativa de funcionamiento
exigida a los centros universitarios,
como los de representación
del alumnado en las juntas
de centro. Al estar sometidos al
régimen de disciplina militar, los
cadetes tienen limitados algunos
derechos como el de asociación,
de forma que no pueden elegir a
sus representantes democráticamente.
La Universidad de Zaragoza
tuvo que modificar sus estatutos
para hacer posible el convenio,
ya que estos establecían que
todos los alumnos tenían que tener
representatividad, así como
voz frente al rectorado mediante
diferentes colectivos. Finalmente
los alumnos militares tendrán representación,
pero no será elegida
por sufragio.
Objeción de conciencia
Los centros serán dirigidos por un
patronato mixto entre la universidad
y las academias, y el profesorado
será contratado expresamente
para las academias, aunque
cabe la posibilidad de que personal
de la propia universidad
ejerza en comisión de servicios en
el centro de la Academia. Los convenios
entre universidades y academias
militares ya han comenzado
a suscitar preocupación entre
algunos de los trabajadores de la
universidad. En concreto entre
el Personal de Administración y
Servicios (PAS) de la Universidad
de Zaragoza. Desde la candidatura
del PAS al claustro La
Algara se está planteando la posibilidad
de plantear objeción de
conciencia ante la posibilidad de
tener que trabajar en centros militares
o en iniciativas con una finalidad
bélica.
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