
El foro tenía varios objetivos: Crear unas jornadas públicas de debate y reflexión en torno a la propiedad intelectual, redactar una carta de derechos digitales y, por supuesto, conspirar para intentar detener las principipales amenazas a las que nos enfrentamos: el tratado económico ACTA y el Paquete Telecom. En cualquiera de los tres casos solo hay una palabra para resumirlos: un exito, tanto en la organización como en sus contenidos.
Como las jornadas públicas están alojadas en la propia web del evento y no puedo hablaros por el momento de todos nuestros planes, me centraré en la carta de derechos digitales.
Carta de derechos digitales
Vivimos en un momento de perdida de derechos (laborales, de libertad
de movimiento, etc...) muy acuciante. Estas batallas están llegando a
la red y queríamos revertir la situación mediante la creación de una
carta de derechos fundamentales en el mundo digital. En la mayoría de
los casos se corresponden a derechos humanos universales, pero que
necesitan una traducción para no ser "olvidados" por las
administraciones ni los legisladores, como acostumbran. Para poder
redactarlos se crearon varias mesas de trabajo, intentaré resumiros
algunas de ellas.
Exigencias legales
En esta mesa se trato de conseguir que los derechos de autor en ningún
caso pudieran estar por encima de los derechos fundamentales como la
libertad de expresión o la privacidad. Así, con el fin de asegurar el
acceso a la cultura y el conocimiento, deben desaparecer las
limitaciones que impone el copyright en estos casos. Para ello hay que
asegurar el derecho a cita, el derecho de copia privada sin animo de
lucro así como la licencia para usar las obras sin restricciones en el
ámbito académico, educativo, investigador o satírico. Así mismo no
debe haber ninguna obra que recibiendo subvención publica que no lleve
una licencia libre, ya que lo que es financiado entre todos debe
pertenecernos a todos.
Exigencias en el campo de la educación
La educación es un ejemplo de compartir conocimiento y por ello no
podemos poner restricciones a la hora de hacerlo. Para poder conseguir
un derecho efectivo a la educación debemos partir de varias premisas.
La primera es el uso de software libre y los estandares de
comunicación abiertos, ya que en ambos casos se evita crear
diferencias que generen estudiantes de primera o segunda clase. Los
recursos educativos deben ser libres con el fin de que puedan ser
usados, traducidos o adaptados para cualquier otro educador. Eso mismo
debe suceder con los resultados de la investigación académica, con el
fin de compartir los avances de la humanidad.
Infraestructura libre para una sociedad libre
Actualmente, la mayoría de los proveedores de servicios de internet se
están convirtiendo en proveedores de contenidos multimedia. Eso les
genera un conflicto a la hora de servirnos una internet libre y
’neutral’, apelativo habitual para referirnos a una red en la que no
hay obstáculos artificiales y donde las limitaciones vienen solo dados
por el transmisor y el receptor del mensaje. Por esta razón, es
necesario que parte de nuestros derechos tengan una correspondencia
con la forma en que generamos la infraestructura de internet. Por ello
necesitamos que los ciudadanos tengan el derecho a crear redes
ciudadanos sin depender de un proveedor (como la red ciudadana
guifi.net y espacios en los diferentes rangos de frecuencias para
poder tener derecho a emisoras y canales de tv en la actual tdt.
Como derechos de los usuarios, estos deben tener derecho a cifrar sus comunicaciones, así como a no revelar las claves ante un juez. Poder mantener el anonimato también debe ser un derecho fundamental porque la privacidad también lo es, ya sea navegando o en el uso de servicios en ‘la nube’. En el caso de las administraciones públicas deben usar software libre, y en caso de que no exista una alternativa libre, deben promover la existencia de una, tanto en sus compras como en las ayudas y subvenciones que concedan. Por último, el estado debe garantizar una conexión mínima gratuita, independientemente del lugar de residencia, con el fin de que todos los ciudadanos tengan el derecho de ejercer sus derechos a través de internet.
El periódico aborda extensamente los intentos de control de internet y romper la neutralidad de la red, tanto por parte de Estados como de la industria. Un seguimiento a las citas de Barcelona, como en este artículo se realiza de una forma extensa, Bruselas y Seúl. Además, entrevistamos a La Quadrature du Net, una de las organizaciones europeas que más ha destacado en su defensa de las libertades civiles en la red.