No todos los textos están disponibles porque el mercado editorial infantil agota rápidamente muchas de sus novedades y no las reedita, sin embargo todos ellos forman parte del fondo de la mayoría de las bibliotecas públicas.

Madre chillona
En la parte más seria del abanico
encontramos este libro de
Jutta Bauer. La historia se plantea
en torno a los gritos de la madre,
que son tan fuertes que desestructuran
al protagonista. Las
frases cortas y sencillas, completadas
por las magníficas ilustraciones
de la autora, nos van llevando
por el dolor del protagonista,
quien siente una gran impotencia
ante lo que le pasa. Al
final el pequeño recupera su forma
y entonces nos encontramos
con un rotundo final de una sola
palabra: “Perdón”. Es un libro
en la frontera entre los libros para
adultos y los libros para niños.
Éstos a veces hacen una interpretación literal de la rotura del personaje y las madres a menudo se sienten tocadas por este texto.
¡Esto no puede ser! De Brigitte Schär
y Jacky Gleich
Este texto refleja también la impotencia
de los adultos pero
plantea una situación de lo más
sorprendente. Una noche de navidad
la hija más pequeña de la
casa se encierra en el salón para
preparar su regalo a la familia.
Los padres repiten la frase del
título pero la niña “en realidad
siempre ha hecho lo que ha querido.
Siempre se ha salido con la suya desde muy pequeña”. Esta impotencia de los adultos se ve más acusada al tener un narrador en primera persona, el padre de la criatura. Finalmente la niña hace su trabajo y cuando todo está listo aparece con un sorprendente regalo que cambiará la vida de toda la familia para siempre.
Colección de mentiras
ilustradas. Aitana
Carrasco Inglés
¿Cuántos cuentos clásicos y no
tan clásicos advierten a los niños
sobre el peligro de decir
mentiras? Por fin un libro que
dice la verdad. Los adultos dicen
mentiras, muchas, y se las
dicen a los niños, todo el tiempo.
Este libro combina a la perfección texto y dibujos para desvelar las ironías sobre la verdad del mundo adulto. Así una de las mentiras que los niños con los que he compartido el texto más reconocen es esa de “ya llegamos” y la ilustración nos muestra una familia apretada en un coche junto con un cartel que dice “playa 1.000 km”. Así desvela muchas mentiras que nos decían a nosotros y que me temo seguimos diciendo; desde las consecuencias de tragarse los chicles o de no comer suficiente, hasta esa mentira tan cruel y tan arraigada de “a ti te encontré en la calle”. Genial la interpretación que se hace en la ultima página sobre ‘el coco’ que viene a comerse a quienes duermen poco.
Fernando Furioso. Hiawyn Oram y
Satoshi Kitamura
Este libro sobre las rabietas infantiles
pone en juego la impotencia
de los adultos ante ciertas
situaciones. La furia de Fernando
va in crescendo y aunque
los adultos repiten una y otra vez
“ya basta” el texto contesta:
“Pero no bastó”. Aquí la repetición
de la frase y lo exagerado
de la situación van llevando al
lector dentro de esta violencia
incontrolable para terminar con
un final abierto: “¿Por qué fue
que me puse tan furioso? Pero
no se pudo acordar. ¿Y tú? ¿Te
acuerdas?”.
Pipi, Caca. Stephanie
Blake
En la parte más humorística de
este breve repaso, está este libro
que no sólo es subversivo por su
contenido, con ese conejo que
sólo dice dos palabras, si no
también en la estructura del texto.
Imitando a los cuentos clásicos, el pequeño mal hablado es devorado por el lobo.
Rescatado de dentro de su tripa, parece haber vuelto a los buenos modales. Y entonces, cuando los lectores ya estamos esperando un ‘colorín colorado’, la autora nos da con una sonora y escatológica palabra. Un éxito seguro para cualquier niño. Eso sí, prepárense los adultos para que sus contestaciones durante un día se conviertan en ‘pipi, caca’.
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