
“Cuando la CNN muestra el misil que se lanza desde un portaviones, nosotros difundimos las imágenes de dónde explota”. Así se expresaba en 2005 el director de informativos de Al Jazeera al describir el trabajo de su cadena. Así había ocurrido en octubre y noviembre de 2001, cuando el entonces corresponsal de Al Jazeera en Afganistán, Taysir Alouni, entrevistaba por primera vez a las familias que veían caer sobre sus ciudades las bombas de la operación ‘Libertad Duradera’. Y así ocurrió de nuevo en 2003, cuando la cadena empieza a contar con emisiones en directo desde Bagdad en las que ciudadanos iraquíes hablan directamente al espectador mientras la ciudad estalla.
En las últimas semanas, tras los primeros bombardeos israelíes sobre Gaza, Al Jazeera ha redoblado los esfuerzos. La cadena con sede en Qatar ha decidido dedicar sus 24 horas de información a lo que sucede en la Franja. A menudo, cuando el interés informativo cambia de lugar, la pantalla se parte en dos. A un lado, las deliberaciones del Consejo de Seguridad de la ONU o las negociaciones de representantes europeos; al otro, el plano permanece fijo sobre Gaza. En ningún momento se pierde de vista lo que ocurre en la Franja. Y las diferencias con otras emisoras son notables. La mayoría de periodistas (más de 400, según se han registrado) informan desde Sderot, la ciudad israelí más cercana a la Franja y donde el Ministerio de Asuntos Exteriores ha instalado su centro de prensa. Mientras, Al Jazeera realiza conexiones con periodistas que se encuentran en hospitales donde no dejan de entrar víctimas civiles. Quienes consideren que los adelantos tecnológicos en materia de comunicación son materia exclusiva de Occidente o Japón pueden ir cambiando de idea. En un terreno donde los obstáculos para llegar a los puntos de información son la norma, la cadena se nutre también de mensajes de texto e informaciones enviadas vía internet por la propia población civil. La información puede seguirse en directo en la red, tanto en árabe como en la edición inglesa. Para impulsar su alcance, la cadena además ha decidido ceder su material de forma gratuita, renunciando al cobro de derechos de autor.
“Tenemos un grupo muy importante de corresponsales tanto en la Franja de Gaza como en Cisjordania. Intentamos llegar a todos los puntos, y ponerle nombres y apellidos a las víctimas”, asegura en una entrevista con DIAGONAL el corresponsal de Al Jazeera en Madrid, Aiman Zoubir. Según explica, el lema de la cadena consiste en “mostrar una opinión, y la opinión contraria”. Al Jazeera “enseña los horrores que ha causado y que causa la ocupación israelí, e intenta dar voz a todas las partes implicadas, incluida la voz de Israel. Siempre se ha conocido la opinión de la parte palestina o de la israelí. Cuando en Al Jazeera mostramos la opinión israelí eso también nos ha traído muchos problemas y muchas críticas, pero es importante conocer la otra versión”.
Vuelco en el panorama
Surgida por iniciativa del emirato
de Qatar, que en 1996 decidió fichar
para la cadena a buena parte
del servicio en árabe de la BBC, Al
Jazeera ha supuesto en este tiempo
un vuelco en el panorama mediático.
Basta recordar cómo fue
la cobertura de la Guerra del Golfo
de 1991, monopolizada por medios
estadounidenses que transmitían
su señal al resto de cadenas.
“EE UU retransmitía al mundo
lo que retransmitía la CNN”,
enfatiza Zoubir, “y entonces llega
una cadena árabe y el conflicto te
lo da en primera persona. Damos
al mundo la imagen del conflicto
con unos ojos árabes”.
Pero esa mirada no siempre ha sido bien recibida. Si bien el lanzamiento de Al Jazeera recibió felicitaciones por parte de EE UU en los ‘90, las cosas cambiaron a partir de 2001. Ese año, durante la invasión de Afganistán, un misil estadounidense cayó sobre la oficina de Al Jazeera en Kabul, entonces vacía. Dos años después, el mismo día que un tanque disparaba sobre el Hotel Palestina, el Ejército de EE UU también bombardeó la corresponsalía de Al Jazeera en Bagdad, acabando con la vida del periodista Tareq Ayoub. En 2005 la justicia española condenaba al corresponsal Taysir Alouni por supuestos vínculos con el terrorismo. Y en abril de 2008, el cámara sudanés Sami al Haj era liberado tras pasar seis años en el campo de detención de Guantánamo sin que en ese tiempo se presentaran cargos en su contra.
Aunque las críticas a Al Jazeera no proceden sólo de los Gobiernos occidentales. Desde sectores laicos y progresistas del mundo árabe se reprocha el excesivo protagonismo de grupos fundamentalistas y los sectores más intransigentes. “Desde luego, Al Jazeera no es el niño bueno del periodismo”, ha escrito el corresponsal británico Robert Fisk, quien señala cómo “sus programas de análisis están a menudo sobrecargados de acérrimos islamistas”. “Pero es una voz libre en Medio Oriente, por eso fue atacada por los estadounidenses en Kabul y Bagdad, y por poco en Qatar”, añade. Por eso, también en Gaza, Al Jazeera supone una seria molestia para quienes desearían que los bombardeos sólo pudieran verse desde el punto de lanzamiento.
Al Jazeera en Internet
La cadena puede seguirse
en directo tanto en su edición
árabe (www.aljazeera.
net/channel/livestreaming)
como en inglés
(english.aljazeera.net/watc
h_now/). Para saber más
sobre el uso de sus vídeos,
sus términos de Creative
Commons se encuentran
en http://cc.aljazeera.net/
Gaza desde la red
Alternative Information
Centre (www.alternativenews.
org/) y Free Gaza
Movement (freegaza.org)
ofrecen información
actualizada. En el Estado
español también destacan
www.internacionalesporpalestina.
org, nodo50.org/palestina o
www.palestina.cat