Periódico Diagonal

ANÁLISIS | EL IRÁN QUE PROTAGONIZA LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN HOY

1979-2012: de la primavera de Teherán al invierno de Alí Jameneí

El autor, analista político y periodista experto en Irán, explica la historia reciente de una república donde impera una férreo control político y donde 78 millones de personas viven amenazadas por Israel y Estados Unidos.

Richard Hadiette / París
Viernes 20 de enero de 2012.  Número 166
JPG - 32.4 KB
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, al frente de una "banda lumpen" sin apoyo popular, amenaza con revelar la corrupción en las altas esferas del Estado. Foto: Chavezcandanga

Entre recurrentes crisis políticas y un intenso proceso de asedio económico, diplomático y militar por parte del eje israelí estadounidense, lo que queda de República Islámica en Irán se dispone a pasar el día 3 de marzo el trámite de las primeras elecciones (al parlamento) desde que la «presidencial» de 2009 marcara la penúltima expulsión del escenario político oficial iraní: la de quienes primero ejecutaran en 1979 la toma de rehenes en la embajada americana como «estudiantes de la línea del Imam» (Jomeini) para ser conocidos luego como «la izquierda islámica» (estatal) y transmutarse finalmente desde 1997, con la «presidencia» de Mohammad Jatamí, en «los Reformistas».

Tras aquella «primavera de la libertad» de 1979, la historia de la revolución habrá sido otra vez la de un proceso de eliminación de las variadas identidades y corrientes políticas que componen una sociedad tan plural como la iraní. La primera, claro está, la de monárquicos y autoridades de la dictadura Pahlaví; para seguir con las fuerzas entre liberal y socialdemócratas del Frente Nacional mosaddeqista; el islamismo liberal y nacionalista del Movimiento por la Libertad (Nehzat-e Âzâdí), la izquierda islámica revolucionaria de los Moyahedín del Pueblo, el comunismo guerrillero de los Fedayines; el prosoviético Tudé; maoístas del Peykar; el islam receloso del autoritarismo jomeinista profesado por gran-ayatolás como Shariatmadarí o Montazerí.

Esto, sin hablar de las fuerzas no persas: kurdos, baluches, azeríes, árabes…; o de las tendencias religiosas diferentes del chiísmo duodecimano estatalizado: bahaíes, sufíes miles, evangelistas cristianos, suníes, chiitas laicistas. Eliminación en distintas formas y grados de violencia, desde la censura directa en los media y la ocultación del cuerpo femenino por represión vestimentaria (hiyab impuesto) a la persecución de todo sindicato obrero no controlado férreamente en vertical, pasando por la ejecución en secreto de entre cuatro y 30 mil presos políticos en 1988 o los asesinatos en serie de decenas de opositores exiliados e intelectuales disidentes en los años 90. Sólo una formidable renta petrogasera, con la consecuente hipertrofia del poder estatal y el desarrollo de fuertes redes clientelares, más la machacona llamada a la lucha contra el Enemigo exterior, han podido mantener en marcha este proceso durante más de 30 años.

Fue frente a dicha lógica violenta de exclusión que cobró forma y fuerza el movimiento reformista, con el lema «Irán para todos los iraníes» del «presidente» Jatamí, que quiso favorecer una relativa permisividad (y fomento) de espacios de expresión más libres. La estrategia teorizada por Said Hayarián de «presión desde abajo y regateo por arriba», como medio de imponer la apertura al núcleo duro del Estado comandado por el ayatolá Jameneí, los cuerpos de seguridad y la clase mercantil ultra tradicionalista del bazar, chocó con las contradicciones de la propia izquierda islámica estatal, que ni estaba dispuesta a poner en entredicho más de la cuenta a los poderes fácticos con su doctrina jomeinista de la «tutela del alfaquí» (del clero islámico), ni dejaba de participar a su vez en la represión de las corrientes que pudieran hacer escapar de su control a actores políticos e intelectuales autónomos.

Se favorecía la difusión de tesis liberales popperianas al tiempo que los medios autorizados insistían en la difamación de cuanto oliera a marxismo, izquierda o secularismo. Esa estrategia permitió que saliera a la luz pública la autoría parapolicial de los asesinatos en serie, pero dejó impunes a sus responsables. Concedió muchos permisos de prensa a sectores críticos, mientras que el poder judicial con el Líder Supremo a la cabeza iba cerrándolos uno tras otro. Subvencionó películas exitosas en los festivales de cine extranjeros, que sin embargo no se podían a menudo ver dentro de Irán. Impulsó una ley de prensa más liberal pero no supo defenderla cuando el ayatolá Jameneí ordenó su retirada. Y tampoco supo reaccionar cuando el Consejo de Guardianes vetó de forma masiva, desde el año 2000, toda candidatura electoral no lo bastante sumisa al poder de Jameneí.

Así fue como en 2005, en medio de la frustración general de las supuestas «clases medias» urbanas (el 70% de los iraníes viven en ciudades), los órganos de seguridad hicieron pasar a la «presidencia», aprovechando la singular tendencia iraní a votar desconocido y anti sistema, a su candidato Mahmud Ahmadineyad, que prometía justicia social con hechos en vez de palabrerío intelectualoide. La acción gubernamental ulterior, marcada por censuras redobladas y la puesta de cada vez más medios públicos en manos de los jefes militares fieles al Líder, hace difícil discernir, dentro o fuera de Irán, hasta qué punto los esfuerzos descentralizadores y el reparto de pequeñas subvenciones a los más necesitados se han materializado de verdad o han podido compensar la explosión de una inflación que los reformistas habían al menos logrado contener.

Alianzas diplomáticas

Mientras, por otro lado, las industrias iraníes son desmanteladas en beneficio de la producción china a cambio, si no de pagos en metálico, de un apoyo diplomático que acaso contenga la amenaza militar americano-israelí. En este ambiente fue que el golpe de Estado electoral de 2009 produjo la reacción popular de protesta pacífica que logró durante varios meses acercar y movilizar, dentro y fuera del país, a muy distintos sectores opuestos al aparato del poder, concentrado en manos cada vez más exiguas.

La crisis abierta prosigue pese a la exclusión de las masas por la represión, el miedo y el hastío ante la continuidad del ventajismo de los reformistas, tras romper el Líder con su candidato de 2005 y 2009 una vez que este ya sirvió de ariete para desarmar el reformismo –que ha anunciado desde la cárcel o el inmovilismo su abstención en marzo–. La banda de lumpen de Ahmadineyad, pese a las detenciones y acoso sufridos tras la ruptura y a comprobarse en marzo de 2011, con el encierro de 11 días del «presidente» para protestar por el veto de Jameneí a su control ministerial, que carece de apoyo popular efectivo, parece de momento haberse asegurado presencia parlamentaria amenazando con desvelar la corrupción de las más altas esferas del Estado, método más efectivo que las componendas de la antigua izquierda islamista. Mientras, fuera del Estado hacen estragos, como en tantos países de subsuelo menos afortunado, la pobreza, la atomización social y la depresión: terreno propicio para el desastre de una intervención exterior.

Enviar | Imprimir | delicious Delicious | meneame Meneame | facebook Facebook | twitter Twitter

Comentar este artículo

1 Mensaje

  • Parece que empieza a haber algo de movimiento. En Inglaterra la Stop War Coalition ha convocado manifestaciones anti guerra este sábado, y en España se ha publicado también un primer manifiesto, que encabezan las firmas de Julio Anguita y Nazanin Armanian, bajo el título "Llamamiento contra los preparativos de guerra en Irán y Siria". Para adherirse, hay que contactar con higini_polo@hotmail.com

    Circula traducido un escrito corto, directo y eficaz de Chris Nineham que se puede encontrar buscando "IRÁN: Diez razones para parar la guerra", y yo aporto aquí un punto crítico respecto a las "izquierdas" europeas, señalado por el activista de izquierda desde abajo Aliz Alizadeh a los iraníes que viven en Inglaterra ante las manifestaciones del sábado.

    Traducción:

    "Stop the War Coalition organiza manifestaciones este sábado en Inglaterra para oponerse a la posible intervención militar en Irán y Siria. Por desgracia, los organizadores de las protestas (como George Galloway, empleado en Press TV, o Abbas Edalat) no han dicho una sola palabra, en todos sus mítines y comunicados de estos últimos meses, sobre los disturbios en Irán de 2009 en adelante, las revoluciones árabes del último año o las aventuras guerreras de los gobernantes absolutistas de Teherán. Hablan con el mismo lenguaje con que hace nueve años condenaban la agresión a Irak. Desde su punto de vista, la única opción para nosotros, gentes de Oriente Medio, sigue siendo entre dictadura tercermundista o injerencia colonial. Aún no han oído la voz de la Ashura de Teherán, Tahrir en Egipto ni la de miles de caídos en Siria. No hacen distingos entre Al-Asad y el pueblo de Siria, Jameneí y el pueblo de Irán. Según su lógica, que es la de parte de la izquierda europea y norteamericana que sigue bajo el efecto del estalinismo de la Guerra Fría, hablar de la violencia de los gobernantes de Irán y Siria da pretextos a la guerra. En su lógica no entra que la voz de los caídos y presos de Irán y de Siria es el eco del poder de la gente para transformar sus vidas por sí mismos, y el mejor argumento contra la guerra. Si os unís a estas manifestaciones, llevad vuestras propias consignas y vuestras pancartas".

    Ver en línea : Llamamiento contra los preparativos de guerra en Irán y Siria

    Responder este mensaje

Portada número 174
Portada número 174

Boletín radiofónico Diagonal 150
Boletín radiofónico Diagonal 150

CreativeCommons Diagonal. C/ de la Fe, 10. 28012. Madrid. Tel.: +34 91 184 184 7 || webmaster[@]diagonalperiodico.net
RSS || Hecho por dabne.net con SPIP en Nodo 50