
Con esta iniciativa se trataba de palpar si existen elementos compartidos para abrir un camino de transformación social a partir de las distintas posibilidades de la noviolencia activa en Euskal Herria, aunque también hubo presencia de otros colectivos de Cataluña, Madrid, Andalucía o La Rioja. Existía un llamamiento común y se había elaborado un documento de debate previo denominado Nuestra marcha por la sal (ver recuadro). La experiencia fue positiva por los contenidos debatidos, la importante asistencia, el trabajo en común realizado y por haber encontrado un espacio respetuoso para la expresión y la escucha de posiciones distintas dentro de una predisposición previa: la de profundizar en las posibilidades y las potencialidades que puede tener la noviolencia activa ante los distintos conflictos vascos. No se trataba por tanto de discutir sobre las alternativas a las formas violentas de encarar los problemas, sino que, ya decidida la opción de la noviolencia, facilitar su recorrido como medio de transformación social y de paz.
Se quería dejar a un lado la crítica de lo que hacen mal los demás y de ver, en cambio, quiénes estamos en esta opción, qué es lo que hacemos y qué creemos que deberíamos hacer juntos. Entre los 15 grupos que firmaban la convocatoria, unos lo hacían como organizadores y otros como colaboradores, cada cual se coloca en este recorrido como mejor le parece. Otros más aportan simplemente su sigla como acompañamiento de un proceso que, con sus dificultades y contradicciones, merece ser explorado y recorrido. Los grupos implicados son Artamugarriak, Bidea Helburu, Demagun, Gernika Gogoratuz, Internacional de Resistentes contra la Guerra, Lokarri, Baketik, Betiko Fundazioa, Centre Delàs d’estudis per la Pau, Euskaria Fundazioa, Manu Robles-Arangiz Institutua, Iruñeko KEM-MOC, Justicia i Pau de Barcelona, Mayores por la Paz y Parte Hartuz, un grupo de estudio sobre participación ciudadana de la Universidad del País Vasco (UPV).
Las conversaciones tuvieron dos partes que se compenetraron. En la primera se invitó a compartir experiencias de otros lugares con personas como la premio Nobel irlandesa Mairead Corrigan Maguire, una de las fundadoras del movimiento Peace People. Corrigan es tía de tres niños de la familia Maguire que murieron al ser atropellados por un coche desbocado del IRA que había sido tiroteado por soldados ingleses. Además de ella, el puertorriqueño y catedrático de Derecho Daniel Nina habló de Bolivia y de otros países latinoamericanos, mientras que el profesor de Ciencias Políticas de la Complutense, Pablo Manuel Iglesias, se centró en la realidad italiana.
En la parte más concreta referida a las posibilidades de la noviolencia activa en la situación vasca, se organizó una mesa redonda sobre la “Criminalización de la noviolencia y de la desobediencia civil al hilo de la sentencia del 18/98”. En la misma intervinieron los cuatro profesores de la UPV firmantes del informe pericial de la defensa en la pieza Joxemi Zumalabe: Pedro Ibarra, Imanol Zubero, Rafa Sainz de Rozas y Xabier Aierdi. Partiendo de la consideración común como inocentes de las personas sentenciadas y de la falsedad de las acusaciones, durante la exposición y el debate salieron a flote los puntos débiles y las dificultades de hacer frente a esta injusta sentencia.
Tras esta exposición se proyectó un audiovisual que hace un recorrido sobre distintas prácticas noviolentas en todo el mundo (se recordó la acción en la que murió Rachel Corrie en Palestina) y en territorio vasco (con acciones de los Demo, Solidarios con Itoitz…), como muestra de solidaridad por los apoyos recogidos durante el proceso 18/98.
Asimismo, se recordó el incendio de una casa de Lakabe, localidad a la que se dedicó el acto final. También es de destacar la presentación del libro Red ciudadana tras el 11-M, cuando el sufrimiento no impide pensar ni actuar, en la que intervinieron cuatro miembros de la red de apoyo (víctimas, psicólogos, solidarios…), recogiendo sus experiencias en primera persona.
El otro gran bloque de las conversaciones centró el debate en torno al documento Nuestra marcha por la sal y la continuación práctica de la iniciativa a partir de las propuestas de trabajo futuro que se propusieron. Tres miembros de los colectivos promotores, Aitziber Blanco, Igor Ahedo y el que esto subscribe, trataron de resumir las aportaciones recibidas y de destacar las ideas principales que nos unían en la noviolencia activa, mientras que María Oianguren e Iñaki Arzoz hicieron lo mismo con las propuestas de futuro. En este espacio se presentó el adelanto de una futura película que se realizará a partir de las acciones más conocidas del colectivo Solidarios con los Presos. La clausura de las conversaciones terminó con una acción ‘artivista’ dinamizada por el colectivo navarro Artamugarriak.